lunes, 15 de agosto de 2016

Nunca conocí al niño que abortó mi madre. Tal vez era parecido a mí. No sé. Mi perro hubiera sido suyo. Y hubiéramos compartido risas, llanto, hambre. Mi padre que también sería el suyo -le hubiera construido el refugio con madera vieja que hizo para mí. Pero no. Mi abuela tuvo que recogerlo de entre las aguas turbias con olor a mierda y meada. En el tenso silencio de la siesta. Nunca va a jugar en el mismo árbol donde yo lloraba. Donde me atacaban monstruos de lenguas resecas y ojos con aroma a fruta agridulce. No va crecer en la melancolía de voces petrificadas, que sólo la muerte deja como un póster roído en la pared de tu pieza. Nunca conocí al niño que abortó mi madre. Tal vez era parecido a mí. O seguramente mucho mejor.~~~~~~~ A.A
He decidido no morir. Refugiarme en tus labios/ que piden peste negra, enfermos pétalos aniñados/ no voy a morir, para verte nacer, mirar como el viento soporta la sed de tu sombra. Dormir, con sabor a placenta en la lengua/jadear de abandono/hambre y un poco de olvido~~~~~~~ A.A

miércoles, 10 de agosto de 2016

Carta a un hijo que nunca va nacer

Hijo mío: Sé que nunca voy a poder verte. No sentiré tu miedo, tu tristeza. No podré decirte lo trágico de la vida. Ni la contradicción de que el amor duela más que el odio. La desolación que se siente cuando advertimos la naturaleza destructiva del universo. De cómo todo el tiempo intentamos evitar el sufrimiento y fracasamos. Fracasamos cuando damos una caricia y no satisface lo suficiente. Se va deformando en el aire, se amalgama con la ansiedad de no poder ser. La idea de que la felicidad debe hacerse presente, aunque las tripas se estén retorciendo. Hijo- por no nacer vas a salvarte de mi abandono, no vas a sentir mi olvido, mi desamor, mi desprecio. No voy a poder llenarte de cosas materiales, para ocupar el vacío que trae mi imposibilidad de poder cuidarte. La oscuridad de cargar con un alma hambrienta de cariño. Nunca hagas caso a los consejos. Siempre van hablar de las bondades de cosas que ellos no harían. No sigas revoluciones, ni propagandistas de la magia. No hagas caso a la política, ni a la policía. Porque son lo mismo. No creas en la religión, en la cocaína. También son lo mismo. Usan tu libertad para cargarte de tinieblas. Te inoculan miedo y fantasmas negros con ansias de culparte. Hijo mío- no vas a verme morir, y yo no voy a verte vivir. Me parece que estamos a mano ~~~~~~~ A.A

Poema

Los muertos no reciben premios. Nadie les agradece por ofrecer la pudrición de su vísceras al sol. Nadie malgasta su semen depositándolo en sus entrañas. Los muertos no sienten caricias, ni la dulce penetracion del tiempo desflorando su razón ~~~~~~~~ A.A

Poema

olor a piel herrumbrada, desarmada, con el cuerpo más viejo y cansado. los insectos rodeando el sexo tristisimo. ya no somos aquellos niños frágiles. nos queda recordar ese llanto de mamá, cuando murió el abuelo y tuvo que dejar a la abuela allá en el pueblito, repleto de sueños incendiados. queda en la memoria el ardor de nacer olvidado, mientras todos dormían la siesta. parecían cadáveres tranquilos, que volvían a la vida cuando el sol dejaba de lastimar en la frente, y las lágrimas se hacían lagañas secas, incrustadas al borde de los ojos. recordarnos niños, intentado cazar colibrís. ver a mi tierno amigo, caer del árbol viejo y ahogarse en la pileta. su madre también murió ese día. su padre le pagaba y no lo quería. nunca le dio un beso, ni le trajo un caramelo al volver del trabajo, era su anhelo siempre me contaba. pero sí lloró cuando lo enterraron. el cuerpo agotado de vivir, del dolor y de reír. de sentir en las venas la saliva sucia de dios. ungido con jugo bestial de amapolas, duerme ~~~~~~~ A.A

martes, 31 de mayo de 2016

Las máquinas están cansadas, lloran sin ser acariciadas. A la orilla de un río, donde los muertos van y vienen, y los perros beben el agua y se bañan con la noche amarga. Las máquinas no tienen corazón, sí tienen piedad. Soportan el desprecio que le damos a su angustia tísica. Y le crecen adentro cuerpos vacíos de melodías, de intemperie, vacíos de razones para ser penumbra, para ser jazmines esclavos. Ser criaturas, ahogadas con el vaho del amor que nos tiene la muerte.////// A.A

Poema

Luchamos para no morir y después sufrir la eternidad del paraíso. Las moscas que rodean todo, la nausea, el placer de no sentirla. Somos pasado, somos muerte a cada instante, muerte eyaculando angustia. Miramos lo desvanecido, las cenizas engendrando murciélagos, alimentando sus hijos con diademas negras. Sufren la eternidad del paraíso, por siempre, heridos //////// A.A